miércoles, 7 de septiembre de 2011

el día que perdí los riñones


Ya estoy instalada en mi nueva casa :) el viernes empaquetamos todo, como pudimos porque no teníamos cajas (la de cosas que se acumulan en tan solo dos meses). Y el sábado a las 9:00 de la mañana vino el hombre de la mudanza con su furgón. Un señor rubio con trenza de edad un poco avanzadita (Denis dice que era bastante garrulo). Cargamos nuestras cosas y comenzamos la mudanza felices de la vida sin saber lo que nos esperaba. Primero fuimos a buscar el armario. Tiene cuatro puertas y estaba un poco machacado.. pero en condiciones para hacer su función. Hubo que desarmarlo entero tornillo por tornillo pieza por pieza y bajarlo dos pisos a la calle (yo cargué con lo que menos pesaba que ya era). La señora de la casa nos regaló aparte una tele y unas cortinas. En hacer todo esto tardamos una hora y ya empezábamos a ir mal tiempo. Fuimos a por el sofá. Encontramos la dirección que era en una especie de residencia de estudiantes que estaba en obras. Pero no encontrabamos donde era el piso en cuestión por ninguna parte.. al final la chica bajó a buscarnos, y fuimos hasta donde estaba el sofá. Vivian en 20 m2 sin exagerar. Denis y el señor de trenza bajaron el sofa 5 pisos sin ascensor. Ya ibamos fatal de tiempo cuando nos subimos al furgon para ir ha recoger la cama. La cama estaba ya desmontada en piezas, pero la tenía en el trastero que estaba en la última planta del edificio (6º piso). No tardamos nada porque es de estas camas de Ikea que son 4 piezas y el colchón. Para cuando llegamos a mi casa con todo ya nos habíamos pasado de la hora un buen rato. Y la espalda ya me estaba matando. Subimos todo a mi casa de dos plantas sin ascensor. La cosa no quedó ahí sino que ahora tocaba volver a montar el armario. El señor de trenza tardó dos horas en volver a ponerlo en su sitio. Al final se ha quedado un poco desnivelado y las puertas a menos que le eches la llave no cierran, pero le voy a comprar unos imanes y me voy a quedar tan pancha. No veía el momento de ver al señor fuera de mi casa. Descansamos media hora, y tiramos para Ikea. Yo no se que me pasa con Ikea que cada vez que voy es como una aventura. Decidimos ir al que está en el norte porque nos pilla más cerca y Denis "sabía" ir. Pagamos 20 euros para ir y volver que es lo que te cuesta el metro para llegar hasta allí. Llegamos hasta el final de la linea donde un supuesto autobus te llevaba directo a la puerta de Ikea. Pues resulta que el ultimo autobus había pasado a las 17:00 y eran las 17:30. Volvimos una estación para atras porque Denis decía que desde allí había otro autobus que nos llevaba "cerca" de Ikea. Tal autobus no existía en esa parada sino en la anterior. Así que retrocedimos otra parada y por fin encontramos el autobus. En hacer 3 paradas perdimos 45 minutos porque cada metro pasa cada 20 minutos. Desde entonces Denis ha perdido voz y voto a la hora de dar indicaciones. El famoso autobus nos dejó a 1 Km de distancia de Ikea y tuvimos que ir andando por un camino hasta el polígono. Después de comprar volvimos cargando con todas las cosas el Km hasta el S-bahn. Llegamos a casa a las 22:00 de la noche. Dejamos las cosas, y aunque el plan era volver a por Koroko al otro piso al final volvimos y dormimos allí porque ya no podíamos más y de todas formas teníamos que volver para limpiar al día siguiente. Hoy miércoles todavía tengo dolor de espalda. También porque el domingo después de limpiar fuimos a por una cómoda que también hubo que desmontar. Menos mal que me llevé mi maleta de cuatro ruedas para desplazar las piezas..







No hay comentarios:

Publicar un comentario