domingo, 24 de julio de 2011
La búsqueda de piso
Por la tarde quedé con Denis para ir a ver otro piso en Neuhausen, un barrio que está al oeste de Múnich. Ya mirando en el mapa antes de ir en que parada tenía que quedar con Denis y la distancia que había entre ésta, que es la estación más cercana de metro, y el piso (1,5 Km) supe que no lo íbamos a coger. Aunque por distancia está más cerca de las oficinas de BMW, Denis tardó como media hora (es decir lo mismo que desde donde estamos ahora) porque no hay línea directa y tiene que hacer dos trasbordos. Por las fotos el piso no estaba mal. Era pequeñito (40 m2), con habitación y salón todo en uno, y una terraza enorme. Pero en el barrió no había nada. Solo casitas muy monas sí, pero nada más. Llegamos allí y al ir a llamar al telefonillo nos dimos cuenta que no sabíamos a cual teníamos que llamar. (Y es que aquí, en el telefonillo en vez del 2ºD de toda la vida, te viene el apellido de la persona que vive allí). Al final nos dio igual porque salió justo un chico por la puerta y nos dijo que llevaba media hora esperando y que allí no había nadie. Así que esperamos 5 minutos y nos fuimos. La mujer, ha mandado un e-mail disculpándose diciendo que tuvo una urgencia y que no tuvo manera de contactarnos. La verdad es que me da una pereza tremenda que volver, imagínate vivir allí.
De ahí nos fuimos a comprar un móvil, porque los que tengo españoles no están liberados y nos estamos gastando una pasta en mandar mensajes. A parte que a Denis no puedo llamarle porque no tiene saldo y como tampoco puede contestarme, le tengo que mandar unos mensajes muy explícitos de donde estoy y como quedar porque estos no dan pie a respuestas ni a dudas. Nos habían dicho que en Saturn los podíamos encontrar de prepago. Encontramos un Samsung y un Nokia por 10 euros cada uno con la tarjeta ya y todo de Vodafone. Sólo había esos dos así que cogimos uno de cada para luego saber de quien es cual. Fuimos a pagar, y nos dijo la cajera que teníamos que volver, que nos lo tenían que registrar. Registrar un móvil de prepago?? Desde cuando?? Pues resulta que el tío que los registra sólo es uno. Y el cual no daba abasto el pobre de inepto. Por más que preguntábamos a otro, nos mandaban a éste. Esperamos como 45 minutos porque había dos señores comparando todas las tarifas de móvil con Internet del mercado, y al mínimo intento de ir a preguntarle te decía que un momento. La opción Multi-Task no parecía disponible. Total que después de que a las 20:00, cuando cierran, nos tocó el turno, el tío nos dice que lo siente pero que el que registra los móviles se fue a las 19:00. Que volviéramos al día siguiente. Me dieron ganas de estamparle el móvil en la cabeza al tío.
Total, que todo lo que tenía planeado hacer ayer, me toca volver a hacerlo hoy, exceptuando el piso.
Mi casita temporal
lunes, 18 de julio de 2011
Así se come
La comida
No está mal y la verdad me la esperaba bastante peor. En los supermercados hay de todo y bastante variedad, pero a mi me resulta caro. Tienen 300 tipos de pan, pero una baguette te cuesta 1 euro y pico. Me he reencontrado con la pastella, que es una especie de ensalada de mayonesa triturada con atún o con lo que sea, que comía en Polonia a todas horas. Aquí las cajeras se toman su tiempo. Ya puede dar igual la cola que haya que si a la señora del carrito le apetece estar tres horas buscando en el monedero céntimos, o estar de cháchara, la cola no avanza. En cuanto a los restaurantes, hay también de todo y con muy buen gusto. Sorprendentemente no es nada caro, incluso más barato. Hace poco comimos en un sitio llamado “Multi-Kulti”, y por 10 euros nos pusieron unos platos que apenas nos cabían en la mesa. Por lo general aquí se nota que les gusta comer y beber. Sea el día/hora que sea siempre ves gente tragando. Y aquí me resulta difícil de creer que haya alguien que no beba. Los Beer Gartens están llenos siempre de gente tomándose su medio litro de cerveza (que por cierto, está buenísima).
El tiempo
Raro. A ratos hace calor, a ratos hace frió y se pone a llover. Ya me ha caído el diluvio universal unas cuantas veces encima, así que ahora voy con chaqueta, pañuelo y paraguas en el bolso. Por lo que pronostican este verano va a ser así. Desconcertante. Pero se agradece la brisilla, y el dormir bajo la manta por las noches. Lo que más me molesta es la puñetera lluvia. Que si te pilla en la calle depende de cómo sople el viento te da igual llevar paraguas o no. Aquí la gente parece estar muy acostumbrada, y les da igual que les llueva encima y los ves andando tan tranquilos. E incluso he visto ya a dos personas ir descalzos con los zapatos en la mano para que no se estropeen (me imagino).
domingo, 17 de julio de 2011
Los muniqueños
La gente de Múnich es bastante variopinta. La primera impresión fue llendo el primer día a Marienplatz. Nada más salir del metro me topé de cara con la cabalgata del orgullo gay que aquí se llama Christopher Street Day. Había en Marienplatz un escenario donde estuvieron dando conciertos el sábado y el domingo, y un montón de puestos de salchichas y de cerveza. Decir que en este aspecto aquí los alemanes son de lo más típico. Ellos barrigones, con bigote y mejillas y sonrojadas; ellas rubias, tetonas y enormes. Feos a no más poder. Ha tardado unos días en quitárseme la sensación de estar rodeada de turistas. En cuanto al carácter, son muy educados, a mi punto de vista incluso excesivo. Te sonríen hasta siendo bordes. Pero por lo general la gente es agradable, y si alguien te para o te dice algo por la calle, no tienes la sensación de que es el típico colgado de turno.
Múnich
Munich es como un pueblo muy grande en el que tienes de todo. Todo está muy limpio y ordenado. No se ve ni un mísero papelillo corriendo calle abajo. No hay gente pidiendo por la calle, y los que hay no tienen nada que ver con mi amigo el Waka Waka de la esquina de mi casa en Goya. Aquí se cantan una Ópera. No hay sensación de caos. Te ponen una multa si cruzas en rojo (que por cierto del verde pasa al rojo, ni un pardeo para hacerte a la idea ni un ambar ni nada) o por ir en bici por la izquierda. Está muy descentralizado, y no hay grandes edificios. Aunque el centro no es muy grande, Múnich es enorme. Hay un monton de parques super bien cuidados donde la gente va los fines de semana a tomar el sol (si hace sol). Son muy guiris y se bañan en cualquier sitio. Es muy popular ir a la zona cerca del río entre Kolumbusplatz y Thalkirchen a tomar el sol, a hacer barbacoa y a bañarse. Aunque parecen gente muy puritana, luego no tienen ningún problema en despelotarse y se puede ver a señores haciendo el submarino río abajo. Cosa que a mi me ha hecho mucha gracia, ver esos penes tan desanjelados.